Mantener la fachada protegida e impermeabilizada

 

Las fachadas de los edificios comienzan a sentir los efectos del tiempo y la naturaleza. La lluvia suele ser absorbida por la fachada y si ésta no tiene una buena impermeabilización, se irá deteriorando progresivamente.

Impermeabilización de fachadas

El agua no tiene el efecto inmediato de otros elementos de la naturaleza como el fuego, por ejemplo. Pero el daño causado por el efecto de la infiltración del agua puede durar por mucho tiempo, incluso muchos años después de haber resuelto la filtración inicial, ya que esta puede mermar los componentes internos del edificio, como las tuberías, que pueden comprometer la estructura y funcionalidad, lo que se transforma en gasto de dinero adicional para cubrir esas reparaciones.

Es por eso que es importante que tanto el personal que trabaja en el edificio, como los residentes o trabajadores, estén alertas ante cualquier signo de filtración como grietas, goteras o humedad, para evitar los daños muchas veces irreversibles que ocasionan los efectos del agua.

Para evitar que el agua, ese victimario silencioso, actúe sobre la fachada de nuestra casa o edificio, una nueva impermeabilización debe ser realizada, que cumpla con los estándares de calidad que permitan proteger el edificio.

Cuando se trata de impermeabilizar techos, el color del impermeabilizante no hace diferencia, pero cuando lo que se impermeabiliza es la fachada, es importante elegir el tipo de impermeabilizante a utilizar.

Tipos de impermeabilizante de fachadas

Hay dos tipos de impermeabilizante que se pueden usar para las fachadas. Ambos se subdividen en distintos tipos. Estos son:

  • Impermeabilizantes incoloros: Estos tienen la propiedad de no tener color, con lo que pueden ser utilizados con confianza en las fachadas de las estructuras, sin correr el riesgo de cambiar su color y todo lo que ello conlleva. Estos pueden ser mineralizantes, de gran penetración pero no apto para fachadas con fisuras; hidrófugos, de buen precio pero sólo aplicable en superficies porosas; y revestimientos, que crean una capa que recubre las fisuras pero tienen un precio más elevado.

Como se puede apreciar, cada uno tiene una ventaja y desventaja sobre el otro. Sin embargo, para cubrir nuestras necesidades, tendremos que decidirnos cuál es el más conveniente para nosotros, lo que implicará decidir el presupuesto que tendremos que gastar para la renovación del impermeabilizado de nuestra fachada.

Algo parecido sucede con el segundo tipo de impermeabilizante:

  • Impermeabilizantes a color: Obviamente estos contienen color y brindan una renovación a la pintura original de la fachada. Estos pueden ser de pinturas acrílicas, con una amplia gama de colores pero no cubre todas las imperfecciones; pinturas a la cal, con una gran durabilidad pero con una limitada gama de colores; e impermeabilizantes elásticos, con gran resistencia a las fisuras y movimientos de la estructura pero con un precio más elevado a diferencia de los anteriores.

No importa cuál sea el problema de impermeabilizado que tenga tu fachada, asegúrate de contratar a un equipo de profesionales expertos que no sólo reparen el problema de absorción de agua, sino que, al finalizar, hagan ver a tu fachada como si nada hubiera pasado.